El tío Rafael la persona más ruda.

Fotografía por Sead Dedić en Unsplash


Escrito por Francisco Gavidia (link)

Sin lugar a dudas mi tío Rafael (que en paz descanse) el tipo a sus 50 años vivía alejado de la sociedad en un rancho totalmente independiente donde tenia su propio ganado (vacas, cerdos, reses, gallinas de todo) con su esposa (una chica de 19 años aunque usted no lo crea) con la que engendró a dos niños, todos vivían ahí, y él era quien hacia TODO el trabajo pesado, cortar leña, arar la tierra, cosechar, pescar (porque tenían un rio justo al lado de su casa, vivían en una especie de risco, el lago pasaba justo al lado pero cuando se secaba quedaba un risco alto y peligroso) y todo, la esposa se dedicaba a las finanzas y al cuidado de la casa y los hijos.
El tipo tenia mas vidas que un gato, durante la guerra civil de El Salvador el iba en su camioneta (una pick up Chevrolet enorme) cuando fue golpeado por un RPG (un lanzamisiles) la camioneta salió volando y dio como 3 vueltas, el salió a rastras y con su revolver mató a quien había disparado el cohete, huyó luego a buscar refugio con los guerrilleros quienes le ayudaron a llegar con vida a su casa. En una ocasión que estaba pescando se sumergió al rio a tratar de agarrar cangrejos (porque obvio el no usaba cañas ni redes, eso era para “nenas”, el pescaba con las manos) y la mano le quedó atrapada en el agujero del cangrejo, se ahogó. Permaneció ahí no sabe cuanto tiempo hasta que el rio bajó y “revivió” por sí mismo, se dislocó la mano para liberarse y se fue a su casa a cenar.
En otra ocasión siempre pescando se encontró con una anguila eléctrica, esta le dio un duro choque que lo dejó casi paralizado, esto lo enojó muchísimo y se determinó a que la iba a agarrar y a comérsela él decía “esa maldita acababa de electrocutarme yo sabia que no podía haber recargado tan rápido” y la agarró otra vez, estaba equivocado, la anguila volvió a pegarle otro toque y esta vez sí lo paralizó, pero él no la soltó, dejó que la corriente lo arrastrara rio abajo con la anguila en la mano hasta llegar a la orilla casi ahogado donde unos pescadores le ayudaron, le decían “¡suelte esa cosa hombre!” pero mi tío no la soltó. Lo sacaron y lo atendieron, pero él no soltó la anguila, cuando pudo moverse fue a un pueblo cercano y en un comedor del pueblo pidió que le hicieran la anguila en sopa.
El cazaba cocodrilos y otros animales para su zoológico personal (todo con sus propias manos), también serpientes venenosas de las que se dejaba morder para según el “adquirir inmunidad al veneno” cosa que hasta cierto punto logró porque luego ya no terminaba en cama cuando lo mordían. También se comía hierbas y frutos venenosos para los mismos propósitos. En otra ocasión estando ebrio se cayó del acantilado al rio que estaba seco, se quebró 2 costillas y el hombro izquierdo, quedó inconsciente, el rio lo volvió a llevar y fue a para a otro pueblo, donde se levantó y siguió bebiendo hasta que notaron lo golpeado que estaba y lo llevaron a un hospital. Sabia tocar la guitarra muy bien y le encantaba hacer fogatas a la luz de las estrellas, contaba las mejores historias y tenia una puntería letal con su revólver, siempre vestía de vaquero con sus botas de piel de cocodrilo y su sombrero con calaveras de serpiente. Siempre que llegaba de visita a la casa de mi padre yo no me le despegaba, era mi héroe.
Desafortunadamente el gran Rafael tenia una gran debilidad, y es que era alcohólico, murió de una cirrosis a los 75 años de edad. Me dejó su guitarra, lastimosamente esta fue destruida por mi padre hace ya más de 17 años.
Cuando murió se supo que el gran Rafael de hecho era rico (aun estando muerto era asombroso, dejo 2 mapas de tesoros que había enterrado en su propiedad, todos con dinero en efectivo y joyas) y dejó a su esposa e hijos 3 casas y dos ranchos donde viven muy felices a la fecha.
Descansa en paz gran Rafael Castellanos, descansa en paz vaquero.

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